Audífono Bernafon

Actuar contra la pérdida de audición

Lo peor que podemos hacer ante la aparición, o el diagnóstico, de la pérdida auditiva es precisamente no hacer nada. El inmovilismo va a desembocar en una pérdida auditiva cada vez mayor además de problemas como ansiedad, estrés y depresión.

Ante la pérdida auditiva hay que actuar y siempre es mejor hacerlo antes que después. Cada día que pase habremos perdido mayor sensibilidad auditiva y eso desemboca en problemas que van a afectar a nuestra calidad de vida.

Aunque sabemos que es recomendable someterse a una evaluación auditiva anual lo cierto es que la población no está concienciada con esta rutina y no lo hace. Pero eso no significa que ante la más mínima sospecha de pérdida auditiva no debamos actuar. El primer paso es acudir a nuestro gabinete auditivo de confianza. Si no sabemos dónde hay podremos pedir información a través de este enlace: Centros Auditivos.

Actuar contra la pérdida de sensibilidad auditiva es la mejor inversión que podemos hacer, y no nos estamos refiriendo únicamente al aspecto económico del asunto sino más bien a la calidad de vida.

Dependiendo del perfil de cada persona los costes, además de los meramente económicos, son muy diferentes. A continuación vamos a poner ejemplos de problemas en función de la edad en la que una persona pierde audición:

  • Niños: la pérdida auditiva en los niños es preocupante puesto que influye no solo en el rendimiento escolar sino también en su socialización y su relación con el resto de compañeros. Detectar problemas de pérdida auditiva a tiempo es esencial para evitar problemas.
  • Jóvenes y adultos: en caso de este perfil es importante detectar la pérdida auditiva a tiempo ya que va a afectar a su rendimiento productivo ya sea laboral o formativo. Estas personas van a tener mayores problemas a la hora de encontrar un empleo además de ofrecer un mayor porcentaje de desempleo e incluso de jubilación anticipada.
  • Mayores: las personas mayores pueden ser las más afectadas ya que el hecho de no oír les dificulta el poder relacionarse con su entorno cercano. En caso de no actuar nos vamos a enfrentar a casos de aislamiento social, falta de ganas a la hora de relacionarse y posibles casos de depresión.

Todas estas situaciones se pueden mitigar si tomamos medidas, si actuamos a tiempo. Y actuar a tiempo significa únicamente concienciarnos de revisarnos la audición al menos una vez al año.