Trabajdor con audífonos

La vida es más segura para las personas que oyen bien

La correcta audición es esencial cuando queremos disponer de una buena Calidad de Vida entendiendo por ello el ser independientes, autónomos y capaces de elegir qué hacer y cómo gobernar nuestra vida.

Dejar de oír no es sólo dejar de escuchar, dejar de oír es mucho peor. La calidad de vida es un término que muchas veces se emplea de un modo muy ligero. La esperanza de vida en este país es de las más largas del planeta, concretamente la segunda después de Japón, y por ello debemos saber que de nada vale vivir más años si la calidad de estos no va a ser buena. Cuando perdemos sensibilidad auditiva estamos perdiendo automáticamente calidad de vida, especialmente si no ponemos remedio. Las personas que piensan que dejar de oír es únicamente quedarse sordo están equivocadas ya que el problema es bastante más serio.

Cuando las personas empiezan a perder audición su vida social se ve perjudicada, empiezan a ser menos participativos, empiezan a reducir su grupo de familiares y amigos, y al cabo del tiempo es posible que ni siquiera quieran salir de casa. Y aunque esto parezca exagerado está demostrado que no lo es por lo que debemos evitar llegar a esta situación.

Para no llegar hasta esta situación de aislamiento y depresión debemos tomar medidas y existen dos maneras de hacerlo, la primera consiste en cuidar nuestra audición siendo lo más prudentes que se puede ser y la segunda consiste en someterse a revisiones de un modo regular, al menos una vez al año y tomar las medidas que nos indiquen los profesionales en caso de detectarse alguna pérdida de sensibilidad auditiva.

Además de que las personas que no oyen se van recluyendo y aislando social y familiarmente también van a estar expuestas a mayores riesgos. Dejar de oír implica no escuchar el timbre de la puerta, no escuchar el teléfono cuando nos llamen, e incluso no oír algo tan simple como un microondas o algo tan peligroso como una sirena o una alarma. Esta demostrado empiricamente que las personas que oyen con dificultad sufren mayores accidentes domésticos que las que disfrutan de una buena audición. Si queremos vivir mejor hay que escuchar bien y si para ello necesitamos usar audífonos debemos contar con ellos. Si usamos gafas para ver bien por qué no vamos a usar audífonos para escuchar bien.

Si queremos llevar una buena vejez es esencial que prestemos atención a nuestros oídos. De nada vale vivir 100 años si no lo vamos a hacer en unas condiciones dignas.